martes, 28 de septiembre de 2010

Luces.

Es cierto, mi vida jamás se caracterizó por ser de lo más normalcito que se conozca. ¿Pero era necesario llegar a tanto? Ponele que sí. La lluvia amarga en la mañana, y mis pocas ganas de levantarme. Sepan comprender que los años pares son una increíble maldición en mi vida, pero bueno, tan mal no la llevás tampoco, tranquila. La hora duplicada, las excesivas ganas de fumar, las pocas ganas de comer, las nulas ganas de estudiar o ir a la facultad, la responsabilidad de ir al trabajo y la buena onda de mi jefe que si no fuera por él creo que ya hubiera desistido. Pero me refugio en eso, es un año par, y las cosas funcionan de esta manera. Dos mil doce te espero con ansias, sé que serás el cambio que estamos necesitando.

Hercólubus is near.

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