A raíz del video de fin de año y recordando el pasado julio, me atrevo a decir que uno de los días más felices de mi vida fue ese: el treinta y uno de julio, junto con el diez, por qué no? Debió ser tal vez que en medio de ese cataclismo atroz que se venía desatando mi vida comenzó a dar un gran giro, giro que me dio mucho de lo que soy hoy. Tener convicciones y mantenerlas pase lo que pase ante todo. Un buen estandarte, claro que sí. Entre muchos colores, globos y buena música, empezaba a conocer gente que luego pasaría a ser mi compañía diaria. Qué increíble, cómo la vida nos va trayendo coas, algunas buenas, otras malas, y de repente te encontrás en el lugar indicado, en el momento indicado. Mucha gente se ríe cuando hablo de mi ideología política, porque muy pocos entienden lo que se siente que alguien te vuelva a hacer creer en algo. Esa es la clave, y analizando distintos aspectos de mi vida me di cuenta que la gente que más quiero y que sé que no voy a olvidar es por eso: porque me devolvió la sonrisa en algún momento, porque me demostró que se podía creer. Porque me enseñó la risa cuando solo había desesperación. Y puedo recordar muchas, pero muchas cosas malas que me pasaron durante este año, sin embargo valoro más que nunca esta posibilidad, valoro como nadie imagina estar donde hoy estoy parada, incluso trabajando horas en exceso y a veces bancando cosas que no debería. Porque me hacen creer, y si bien siempre digo que soy ingenua, no hay peor cosa para una persona que no creer en más nada. Eso me pasa con el gobierno nacional, no puedo creer, me lastiman mucho con su forma de ser. Pero de repente miro un poco a mi alrededor y veo esa pequeña burbuja amarilla en la cual hay mucha gente con la que comparto miles de cosas, aunque no pensemos igual en muchos aspectos. El otro día hablando con mamá, y aún enojada le decía "yo amo lo que hago y no lo cambiaría por nada, amo estar ahí". Y sí, sé que nada es infinito y que algún día deberé irme, pero lo que me dan hoy en día no tiene precio. Cuando me detengo a pensar en esas cosas también entiendo que la vida no depende de un precinto ni de una fiesta, aunque si soy bienvenida estoy primera, ya saben, jaja. El día de hoy fue largo, pero contenido y eso es lo que vale. "Lo importante es si supiste disfrutar", dicen, y sí, hoy trato de mirar para adelante, que para atrás ya vino bastante feo. Parece un balance de fin de año pero no lo es, como decía el imán de la heladera en la casa de una de esas personas que no olvidaré: "el que tropieza y no cae adelanta camino". Vayamos por más entonces.
Arde la Ciudad, grita la Ciudad :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario